jueves, 4 de marzo de 2021

BIANCANIEVES-LA PRIMERA- MINICUENTOS INFANTILES

 

Érase una noche decembrina cuando una niña que se llamaría BiancaNieves movió las paticas anunciando que quería venir al mundo.

Su mamá Albita, angustiada como primeriza, recogió a toda prisa la pañalera preparada con ropita rosada y blanca, y junto a su joven esposo Pachito  salieron corriendo a la maternidad.

La mamá preguntaba:

—Espejito, espejito, ¿a qué hora nacerá?

Entonces el espejo respondía:

— Paciencia que pronto llegará.

Todos estaban tranquilos, pues sabían que el espejito siempre decía la verdad. Sin embargo, cuando llegaron los  cuatro abuelitos y los seis tiitos, volvieron a preguntar.

—Espejito, espejito, ¿dinos la hora que arribará?

El espejo contestó:

—Paciencia, preparen el champagne que pronto nacerá.

Pachito iba de un lado a otro, mientras Albita cada vez más los dolores de parto sentía.

—Llego el momento esperado y la subieron al pabellón para dar a luz aquella noche y para colmo en víspera de los santos inocentes.

En las escaleras todos aguardaban y estaban pendientes que alguien les informara, cuando entonces se prendió el bombillito rosado indicando que había nacido la niña BiancaNieves, y entonces una sanitaria con bata verde abrió la puerta y cargaba entre sus brazos a la niña y la mostraba a la familia allí reunida que asombrados Oh...Oh... conocían a aquella criatura traída por la cigüeña.

Esa noche todos festejaron mientras Albita se reponía del alumbramiento y la recién nacida era colocada en la unidad de cuidados y a través del vidrió todos querían verla de nuevo.

Nadie quería irse aquella madrugada, los seis tiitos celebraban y  los abuelitos felices brindaban. Otros familiares y amistades se habían incorporado al festejo.

Uno de los Tiitos frente al vidrio de la unidad de cuidados dijo: — ¿A quién se parece?

Otro dijo: — ¿Será a la mamá o al papá, o es una mescolanza de los dos?

El tercero dijo: — ¿Creo que al abuelo Cheito?

Un cuarto dijo: — ¿Creo que a la abuela Aurorita?

El quinto dijo: — ¿No, a la abuela Tinita, no hay dudas?

El sexto dijo: — ¿Uhm…es idéntica al abuelo Pacho?

Bueno, BiancaNieves creció, y le gustaba comer tajadas de plátanos con queso sentada en una sillón viendo televisión.

Y el día más importante llegó, cuando un apuesto príncipe llamado Joselín se la cruzó en el camino y vio a la hermosa BiancaNieves, y maravillado por su belleza la cortejó, y al darle un beso en la mejilla, la joven enamorada aceptó. Viajaron al país de las oportunidades. Blancanieves y Joselín se casaron, y viven felices juntos luchando por un mundo mejor. 

Mientras su abuelito Pacho insinúa a BiancaNieves  que quiere ser bisabuelo, jejeje…jejeje

Colorín colorado, este cuento ha terminado.

Fin


sábado, 20 de febrero de 2021

NICOLETTA - LA NIÑA DE LAS MASCOTAS


Nicoletta es una niña de ocho años de edad, única hija de un deportista llamado Ricky  y de Michetta, especialista en estética, de descendencia italiana por su padre Mico. Su abuela materna se llama Normy.  Sus padrinos  de bautizo son Yeshua y Maryam.  Nicoletta sale a sus padres, por una parte es muy dinámica, le gustan los deportes como montar bicicleta y patinar. También el tenis. Pero también es muy coqueta, le gusta maquillarse, lucir bonita, pintarse las uñas, lo hereda de su mamá. Ella dice que recoge su ropa y hasta tiende la cama, vaya usted a saber, a lo mejor es lo contrario.

Estudia en el Colegio de Hermanas Claretianas, ella dice que le gusta estudiar y en verdad es muy aplicada, puede tener muchas virtudes, peeeeero es algo tremenda. Tanto que un chichón en la frente requirió los servicios de su mami para recibir su primera cirugía facial.

La personalidad de Nicoletta se caracteriza porque en las relaciones personales, coge cariño con demasiada facilidad. Quiere y se deja querer.

Allí está el caso de Nando y Melby que viven con una biblia en la mano y que para variar la consienten como abuelos. Esa cercanía ha hecho que a Nocoletta le gusta leer la biblia y hasta reza el Rosario.Aunque a veces no hace caso y se pone rebelde, quiere imponer su carácter y esto le ocasiona reprimendas. Ella dice que si no la complacen por bonita, lo harán por fastidiosa.

Para hacer las tareas busca ayuda, no solo del diccionario sino  de quienes la rodean. Hay que reconocer que le gusta pintar, colorear y dibujar.

En diciembre pasado Nicoletta recibió un pequeño regalito de navidad de un Señor amigo, era un peluchito, se trataba de un perrito, Guao...Guao, lo abrazo y de inmediato dijo: “Se llamará Lucas, dormirá conmigo”. No había dudas, le gustaban los animalitos, por eso la llaman “La Niña de las Mascotas”.  

Ya tenía en su casa un gatito llamado Máximiliano, Miau…Miau, no sabemos porque el nombre,  se lo abrevió y lo llamaba Maxi y es medio agresivo, hasta un rasguño le hizo a Nicoletta. Por la peligrosidad de subsistir en su apartamento, tuvo que trasladar a su otra mascota, un periquito llamado Pirulín a la casa de Nando y Melby. Este periquito hembra está necesitando su pareja porque sola no puede vivir, por eso chirrea de vez en cuando o tal vez está pidiendo libertad.

Cuanto Nicoletta va a misa aprovecha de quedarse medio dormida Zzz…Zzz en los brazos de Mariú la compañera de Michetta, o cuando consigue una compinche corretea por la iglesia. Es muy inquieta. Cuando va para la playa que le encanta, regresa como negrita de carnaval.

Bueno, hay algo que cuando se le pregunta queda muda: Tienes novio? Ella prefiere no hablar de eso. “Cállate boca, ciérrate pico, hágase el silencio y el silencio se hizo”.

Jejejeje..Jejejeje

 


lunes, 23 de noviembre de 2020

SOY MEREGOTIN - Cuento infantil - N.G. RODRIGUEZ

 



Hola!! Soy Meregotín, un indiecito del Valle de los Turmeros de catorce años, nacido y criado en las riberas del río Paya, no entiendo porque vinieron unos personas en nombre del Rey y de la iglesia y dicen que fundaron este pueblito, cuando mis antepasados ya habitaban en este lugar desde hace mucho tiempo. ¡Ummh, ese cuento no lo creo!. Gracias a Dios he recibido alguna preparación de los misioneros y además de fomentar nuestra fe católica nos han preparado en la lectura y escritura. Es verdad así como estamos hoy viviendo a orillas del río a poca distancia de lo que será la plaza, según dicen; de igual manera mis padres han vivido  cerca del cerro que llamamos de la Virgen allá en el valle de Guayabita o por acá en el norte, en la quebrada Rajuñao. Hemos sido esclavizados toda la vida, nos entusiasma que nos digan ahora que nos tratarán diferente cuando esté construida la iglesia, “Aleluya” eso sí nos gusta. Ojala los amos, como les decimos, entiendan que somos seres humanos igual que ellos, que padecemos las inclemencias del tiempo, que nos enfermamos igual que ellos, que comemos y vestimos. Yo, quisiera poder jugar con esos niños blancos, que nos miran de lejos como seres extraños. Mis padres ya mayores  han sufrido mucho por nuestras carencias, pero nos han cobijado a mis hermanitos Capinito y Guacarima, nos han enseñado a vivir en la pobreza, pero queremos vivir mejor. La esperanza la tenemos con esta iniciativa de la fundación del pueblo, nos dicen que vendrán mejores tiempos, tenemos dudas porque sabemos de la avaricia de los amos, quienes solo les importan las cosechas de nuestros campos cultivados con las manos del sacrificio y recibir las prebendas para medio vivir. Nos salvamos porque vivimos de lo que sembramos y de los animales que criamos. Nos dicen que estamos en el año mil seiscientos veinte, de esto sabemos poco, lo que sí sabemos es el amanecer y atardecer de cada día. Nosotros no tenemos ni fecha de nacimiento ni otra, recién he recibido mi bautizo del monje llamado Pablo y me dio un papelito que dice que fue el dieciséis de marzo de mil seiscientos diecinueve y allí dice que tenía once años. Seguiré bajo la protección de la misión y de mis padres. Amén.

 

sábado, 4 de abril de 2020

UNA NIÑA LLAMADA MERCEDITA - CUENTO INFANTIL - N.G.RODRIGUEZ

UNA NIÑA LLAMADA  MERCEDITA - CUENTO INFANTIL







Eran las cinco de la tarde de un día cualquiera, tomé mi bici para dar una vueltica por la calle de El Silencio donde vivía, pedí permiso a mi madre, le dije que iba a la bodega a comprar una chuchería, al pasar frente a la ventana donde vivía una vecinita que llamaban Mercedita, observé que sumisamente se asomaba por el postigo para observar el atardecer y ver la gente pasar,  tendría unos ocho años, pasé cerca y saludé, Hola! Ella respondió con la mirada y un leve gesto con los labios.  A pesar que casi todos los días frecuentábamos su casa donde los varones jugábamos con su hermano mayor, casi nunca estaba con nosotros. Solo la veíamos cuando pasábamos a tomar un jugo o a comer una deliciosa torta en la cocina o en el patio donde había una pajarera grande con variedad de pajaritos. Como toda niña tenía otros juguetes para su distracción, en ese entonces estaba de moda el juego “quita y pon” mejor llamado yaqui que lo hacía con una maestría  impresionante al tomar los pines y la pelotica con su mano derecha… Zazz. Ella jugaba con sus amiguitas no solo en la sala de su casa sino en el colegio, era toda una campeona. Aunque su madrina cuidaba con celo su acercamiento a esa pandillita de niños tremendos que jugaban cuanto se les ocurría, no era impedimento para acercarnos a buscarles conversación, aun con el celo de José, su hermano.
Una tarde subimos a la planta alta de esa casona grande donde guardaban los frutos de la cosecha y las semillas, eran sacos unos arriba de otro, también huacales. Muchachos al fin nos lanzábamos sobre los sacos hasta que viniera la madrina y después de un zafarrancho &?¡!*, bajábamos calladitos y regañados todos, lo bueno es que Mercedita nos alcahueteaba con su presencia solidaria.
Por aquellos tiempos se celebraba el Día de la Patria, el desfile se hacía por la calle Real hasta la Plaza, las bandas escolares partían una a una desde el puente de entrada al pueblo, los alumnos marchaban... tararan…taran taran, tararan. ¡Oh sorpresa, vimos a Mercedita vestida de blanco con uniforme de gala del Colegio de Monjas, guaooo. Destacaba el gorro, un saco blanco, que le llegaba casi a la rodilla, con cinturón y hebillas gruesas, tenía botones grandes; el pantalón era oscuro y ceñido. Mercedita llevaba en sus manos los platillos, las demás niñas, de mayor edad tocaban el bombo, el tambor, los timbales, la marimba y otros instrumentos. Otra niñita llevaba la batuta señalando con gracia la ruta y la primera llevaba el estandarte. Al pasar ante el público este aplaudía, las monjas se ubicaron en un lateral para verlas pasar, el profesor de educación física las guiaba. Al final, extenuadas llegaron pidiendo agua…agua, estábamos allí parte de la pandillita.
No todo termino allí, al poco tiempo, siendo monaguillo en la iglesia de Las Candelas, me vuelvo a encontrar a Mercedita, esta vez con traje de la mejor confección española, digo yo, era blanco y largo, con velo y guantes, la vela en la mano derecha y el librito con rosario en la mano izquierda. Mercedita muy seria y elegante se encontraba en un grupo de niñas que fueron a recibir la primera comunión. Sus padres y hermano estaban ubicados en el otro lateral. La misa presidida por el párroco se oficiaba en perfecto latín. Al momento de la comunión cuando reciben el sacramento de la eucaristía con la hostia sagrada, le coloqué el platoncillo debajo de la boca al dársele la comunión, estaba concentrada y diría  elevada al cielo. Terminada la ceremonia las niñas celebraron con un desayuno en el Colegio donde de manera obvia no estábamos invitados.
A donde si fuimos invitados fue a uno de sus cumpleaños, ya era una señorita, había familiares y amistades, lucía un traje color rosado y zapatillas blancas con tacones medianos, todos bailamos con ella aunque sea una pieza, solo dábamos los primeros pasos. La fiestecita fue temprano y después de pasar un rato muy agradable y compartir la torta nos fuimos a descansar.
En las tardes de toros coleados se veía a Mercedita montada en un templete con sus padres y demás familiares, con lazos en su cintura para premiar a los coleadores después de una buena tumbada. Abajo en la manga el público, se escuchaba la música y  el cohete Pung…Pung, cuando avisaba que había “toro en la manga”.
Pasaron los años, Mercedita se perdió de aquel pueblito que la vio crecer, se supo de sus logros como estudiante, de su matrimonio y como aumentó la familia en medio de alegrías y tristezas que da la vida, siendo hoy día toda una Dama con nietos, conserva su jovialidad y buen carácter. Eso sí, todos los años, el miércoles santo, Mercedita viene a la procesión del Nazareno, cuya devoción la tiene desde niña porque sus padres vestian, adornaban y resguardaron por años la imagen milagrosa. Después de décadas nos volvimos a encontrar, pareciera que el tiempo no hubiese pasado, el cariño es el mismo. Dios la bendiga.

miércoles, 25 de marzo de 2020

LA MECHE - RECUERDOS DE MI INFANCIA - NESTOR G. RODRIGUEZ




Yo era un niñito de doce años cuando la vi por primera vez, ella visitaba a unos parientes vecinos de la cuadra. Era una mujer relativamente joven en ese entonces, la mamá de Fito le decía: “Ten cuidado con La Meche, ella es muy pasada”. Pertenecía a una familia humilde del pueblo,  era vox populi  que nació con dos defectos, con ciertos problemas mentales decían que hereditarios, ¡¡Uyy!!y lo otro, le gustaban los hombres ¡¡Ahh!!.
Sin querer uno se enteraba, de lo primero recibía ayuda médica de forma irregular, mejoraba mientras tomaba la medicina; pero no era fácil a pesar de que almas caritativas la ayudaban.
Esto fue un estigma para toda su vida, su tía Petronila se esmeró en orientarla, pero su desviación le impidió tener una educación básica, siempre fue liberada, llevaba la delantera a todo; en vez de jugar con las niñas prefería irse con los varones, se crió en medio de la pobreza, entre hombres y en medio del abandono social de un país que no protegía a la niñez y menos a los adolescentes..
Dominar a aquella mujer no era fácil. Desde temprano cogía la calle y zuazz se escabullia. Iba a todas partes desafiando el peligro. Igual estaba en el río como en las granjas buscando mangos o naranjas. Se acostumbró a tener relaciones con cualquiera. A lo largo de su vida, como mínimo, se le conocieron media docena de hijos. Cuando veía algún macho que le llamara la atención, decía en voz alta para que todos la oyeran: ¿Desde cuándo no come este loco? Y rozaba su cuerpo como una gata enamorada del caballero sonrojado, eso sí, miauu...miauu,  sin buscar ninguna retribución. En ocasiones era atrevida,  les tocaba las partes íntimas. No tomaba licor y menos probaba drogas  ni siquiera la hierba. Eso sí, fumaba hasta con el cigarro prendido hacia dentro de la boca, eran notables sus labios pronunciados y pintarrajeados, el pelo alborotado, pero le encantaba peinarse a lo moderno, a veces se arreglaba como si fuera para una fiesta de gala.  Siempre muy aseada, se paseaba por el pueblo y cuando conseguía una aglomeración de hombres, comenzaba a contonearse para llamar la atención. En una ocasión, mientras se realizaba una sesión solemne en el Concejo Municipal, entró y comenzó a martillar a los presentes. Por pena se bajaron de la mula y ella les acariciaba.
Meche era todo un show, cuando estaba en la plaza del pueblo comenzaba a cantar las canciones rancheras aaajajaiii que eran sus preferidas. De inmediato se formaba una rueda alrededor. En una ocasión dijo a los presentes, tengo novio, y sacó de la cartera una foto de periódico y l señaló, era de un joven del pueblo que se iniciaba en política, quien estaba presente en ese grupo de personas, aquello fue motivo de chanza. Sepan Ustedes que La Meche contrajo matrimonio con todas las de la ley eclesiástica en la iglesia del pueblo, fue un tarde memorable, no faltó nada ni los anillos ni los padrinos. La gente la aplaudió al salir vestida de color crema claro.
El colmo y para terminar, un día llegó a la iglesia y se desnudó en la puerta, solo se escuchaba el grito de las beatas: ¡Ay Dios mío!
Su primo Chucho, salió corriendo de la pena. Que dirán mis amistades, decía.

Derechos de Autor. Reservados

viernes, 4 de enero de 2019

LOS REYES MAGOS- CUENTO INFANTIL- N.G.RODRIGUEZ

LOS REYES MAGOS- CUENTO INFANTIL- N.G.RODRIGUEZ




LOS REYES MAGOS


Gabo era un niño muy insistente, había recibido un triciclo como regalo del Niño Jesús, y le preguntaba desde entonces a su mamá qué le traerían los Reyes Magos. Todos los días le hacía alguna pregunta. Quiénes eran?  Cómo se llamaban? De dónde venían?  Su mamá le explicaba con paciencia, comenzó desde el principio, le dijo que la figura de los Reyes Magos se origina de los relatos en la biblia sobre el nacimiento del Niño Jesús. Le contó que los Reyes Magos venían de Oriente, de diferentes países, que según la tradición los Reyes Magos representan a los tres continentes (Asia, África y Europa). Vinieron para adorar al Niño Jesús con sus ofrendas de oro, incienso y mirra. El oro en representación de la naturaleza real; el incienso, por su naturaleza divina; y por último, la mirra, una composición perfumada. Y así fue satisfaciendo la curiosidad de aquel niño que era un loro para hacer preguntas bla-bla-bla. Otro día la mamá le aclaró que se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar, este último era de raza negra. La mamá orientaba a Gabo con sus conocimientos para hacerlo mejor persona.
A medida que se acercaba el día 6 de enero, día de Reyes, Gabo seguía averiguando sobre los Reyes Magos, llevó un día al papá al pesebre y le preguntó por los padres del Niño Jesús y porqué había nacido en un pesebre en la colina. El Papá le fue relatando, que ese pueblito se llamaba Belén, le habló de la Virgen María, de San José, de los pastores, de la mula y el buey, y de otros animalitos. De las dificultades para conseguir alojamiento y además le señaló que los Reyes Magos como era costumbre, al llegar a Jerusalén se reportaron donde el Rey Herodes El Grande, que al saber que venían en busca del verdadero Rey, les ordenó a los Reyes que al regresar le dieran noticias del lugar específico en el que se encontraba el recién nacido para ir a alabarlo, una tremenda mentira, era para lo contrario, para eliminarlo.
Gabo quedaba impávido ante estos relatos  ¡Oh...no puede ser! ya no eran los regalos lo que tanto le emocionaba, sino la historia de los Reyes Magos. También se entristeció snif...snif cuando supo que Herodes, al no tener noticias de los Reyes Magos, ordenó matar a todos los niños menores de dos años, los que se conocen como los Santos Inocentes
Gabo espero el 6 de enero por la llegada de los tres Reyes Magos, los que vienen de oriente con sus taparitas cargadas de…regalos y obsequios para los niños. Todos los días observaba en el pesebre la presencia de Melchor, Gaspar y Baltasar que guiados por la estrella llegarían a Belén para adorar al Niño Jesús.
Era una costumbre, que el cinco de enero los niños antes de dormir colocaran debajo de la cama o en el pesebre o en el árbol de navidad, una esquelita saludando a los Reyes y pidiendo que los Reyes depositasen allí sus presentes, como le hicieron a Jesús cuando fueron a conocerle y adorarlo. Gabo hizo lo propio. El consideraba que se había portado muy bien para merecerlo.
En principio, recordaba Gabo, en medio de su ingenuidad, nos traían algún juguetico; luego nos dejaban unas monedas para comprar chucherías, esto le emocionaba mucho porque podría adquirir helados, chupetas, caramelos, chocolates y toda clase de antojos.
Ese sueño se le hizo realidad aquella madrugada entre el 5 y el 6 de enero. Al levantarse encontró sus monedas en cantidad suficiente para hacer sus compras. Salió gritando para avisarle a sus padres quienes emocionados se abrazaron.
El 6 de enero fueron a misa de 9 de la mañana en la Iglesia del pueblo, era especial para los niños, se cantaron aguinaldos y villancicos pom, porrón; porrom, en honor a los Reyes Magos. Al finalizar la misa, salieron a la plaza y llegó la cabalgata de los Reyes Magos no en camellos, pero sí en caballos, una unidad móvil animaba el acto con música navideña "Ya vienen lo Reyes Magos, caminito de Belén...", los Reyes obsequiaban caramelos, pitos bambalinas y juguetes menores.
Era un día de alegría y de compartir con los niños entre familiares y amigos.
FELIZ DIA DE REYES!!



viernes, 28 de diciembre de 2018

FELIZ AÑO NUEVO!! RECUERDOS DE LA INFANCIA - N.G.RODRIGUEZ



¡FELIZ AÑO NUEVO! Cuento infantil de Néstor Germán Rodríguez

Llegó el último día del año, los cuatro hermanos que se llevaban tres años de diferencia cada uno, desde la mañana habían observado calladitos shhhh…shhhh cómo se hacían los preparativos para recibir el año en familia.  
La limpieza de la casa comenzó temprano, incluyendo los jardines y el solar.  A los dos mayores, Ángel y Néstor, les toco ayudar a limpiar el patio. La cocina estaba lista para calentar en el fogón con leña, las hallacas y bollos dentro de una olla grande. El pernil fue colocado en el asador de leña en varas cortas. La ensalada de gallina fue laboriosamente preparada de las manos de las primas mayores bajo la conducción de la abuela. Los dulces fueron hechos con anterioridad, destacando el de cabello de ángel, el de lechosa y el quesillo. Las frutas como la mandarina y las uvas estaban listas para adornar la mesa donde cabrían unos veinte comensales.
En la esquina de la plaza vendían los fuegos artificiales, Ángel, con apenas 12 añitos, fue con su padre y compraron un surtido suficiente, los triquitraques eran los más buscados. Lo saltapericos los más divertidos, los tumba rancho los más sonoros y las luces de bengala las más ligeras.
Néstor fue en horas del mediodía a la iglesia acompañando a su mamá para asistir a la exposición del Santísimo Sacramento del Altar; su mamá aprovecho para pedirle a la Virgen de Candelaria ubicada arriba del altar mayor por la salud de la familia, de manera especial por su suegra muy quebrantada; también observaron los preparativos para la misa de año nuevo a las 8 de la noche.
En la calle se notaba que la gente efectuaba las últimas gestiones del año. Néstor le pregunta a la madre porque tanto apuro de la gente y ella le responde, este corri corri, dentro de otras cosas, es para comprar las uvas del último día. Otros van a las tienda en busca de ropa interior amarilla que según dicen traerá buena suerte en el año entrante. Néstor se sorprende y exclama ¡Queeee! Muchas personas compran frutos secos como las nueces, el maní y el merey, los hombres están en busca de licores, entre otras razones.
Augusto y Eduardo pasaron el día en casa jugando con los primos visitantes.
Pasadas las 7 de la noche, ya vestiditos luciendo sus estrenos, el padre los llevó a la plaza que estaba iluminada y adornada, en un costado estaba el pesebre con el Niño Jesús, los fuegos artificiales se hicieron presente pum…pam…pum…pam, las campanas anunciaban la misa tam…tam…tam y la música navideña tun…turuntuntun…tun sonaba a volumen moderado por los altavoces. A esa hora más de uno estaba pasado de tragos y obligada a lo transeúntes a recogerse a su casa para evitar inconvenientes.
Ya de regreso a casa, Eduardo el menor tenía sueño zzz…zzz y fue acostado. Hasta el año que viene.
Los adultos conversaban y sacaban conclusiones, ya se iba el año viejo con sus memorias y agitaciones, y llegaría el año nuevo cargado de planes e ilusiones. Augusto escuchaba aquello. En la emoción de las últimas horas, al escuchar la famosa poesía de Andrés Eloy Blanco “Las uvas del tiempo” la tristeza contrastaba con la alegría:

“Madre: esta noche se nos muere un año.
En esta ciudad grande, todos están de fiesta;
zambombas, serenatas, gritos, ¡ah, cómo gritan!;
claro, como todos tienen su madre cerca…
¡Yo estoy tan solo, madre,
tan solo!; pero miento, que ojalá lo estuviera;
estoy con tu recuerdo, y el recuerdo es un año
pasado que se queda”.

La radio era el principal protagonista, la sintonía era total. Los presentes escuchaban música bailable y alegre, la más sonada era "El Año Viejo" en la voz de Tony Camargo.

Yo no olvido al año viejo
porque me ha dejado cosas muy buenas
hay yo no olvido al año viejo
porque me ha dejado cosas muy buenas
mira!
me dejo una chiva,
una burra negra,
una yegua blanca,
y una buena suegra.

La alegría la ponía la popular orquesta Billos Caracas boy que exhortaba al baile con su melodía de “Año Nuevo”.

Año nuevo, vida nueva
más alegre los días serán.
Año nuevo \Vida nueva
con salud y con prosperidad.
Entre pitos y matracas,
entre música y sonrisas
el reloj ya nos avisa
que ha llegado un año más,
las mujeres y los hombres,
un besito nos daremos,
entre todos cantaremos
llenos de felicidad,
vamos todos a cantar

Los adultos consumían bebidas espumantes, el vino y el ponche crema no podían faltar, era el preferido de las damas, y con los niños refrescos.

Ya cercana a la medianoche algunos de los familiares se preparan a practicar la clásica tradición de comer 12 uvas, una a una en la medida que suenan las campanadas, pidiendo 12 deseos para el año entrante.

Sobre las hora la radio coloca la canción "Faltan cinco pa' las Doce" de Néstor Zavarce,

Faltan cinco pa’ las doce
el año va a terminar
me voy corriendo a mi casa
a abrazar a mi mamá...

(Cantado) Faltan cinco pa’ las doce
el año va a terminar
me voy corriendo a mi casa
a abrazar a mi mamá...

(Hablado) Me perdonan que me vaya de la fiesta
Pero hay algo que jamás podré olvidar
Una linda viejecita que me espera...
En las noches de una eterna navidad...

(Cantado) Las campanas de la iglesia están sonando
anunciando que el año viejo se va...
la alegría del año nuevo viene ya
los abrazos se confunden si cesar...

Comienza la cuenta regresiva, 5, 4, 3, 2, 1 y suena el himno nacional, se escucha al unísono el grito de Feliz Año…Feliz año…Feliz año y se estrechan entre calurosos abrazos los familiares, amigos y seres más cercanos, representan un gesto de cariño para desearse entre todos que el venidero año sea muy feliz.

El 31 de diciembre es una noche llena de esperanza, sueños y deseos.

Los niños ya agotados después de todos los cohetones y muchos más que trajeron los invitados, y con la barriga llena, les llegó la hora de dormir.

¡Feliz año! Se escucha en la calle donde el vecindario se abraza.