viernes, 4 de enero de 2019

LOS REYES MAGOS- CUENTO INFANTIL- N.G.RODRIGUEZ

LOS REYES MAGOS- CUENTO INFANTIL- N.G.RODRIGUEZ




LOS REYES MAGOS


Gabo era un niño muy insistente, había recibido un triciclo como regalo del Niño Jesús, y le preguntaba desde entonces a su mamá qué le traerían los Reyes Magos. Todos los días le hacía alguna pregunta. Quiénes eran?  Cómo se llamaban? De dónde venían?  Su mamá le explicaba con paciencia, comenzó desde el principio, le dijo que la figura de los Reyes Magos se origina de los relatos en la biblia sobre el nacimiento del Niño Jesús. Le contó que los Reyes Magos venían de Oriente, de diferentes países, que según la tradición los Reyes Magos representan a los tres continentes (Asia, África y Europa). Vinieron para adorar al Niño Jesús con sus ofrendas de oro, incienso y mirra. El oro en representación de la naturaleza real; el incienso, por su naturaleza divina; y por último, la mirra, una composición perfumada. Y así fue satisfaciendo la curiosidad de aquel niño que era un loro para hacer preguntas bla-bla-bla. Otro día la mamá le aclaró que se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar, este último era de raza negra. La mamá orientaba a Gabo con sus conocimientos para hacerlo mejor persona.
A medida que se acercaba el día 6 de enero, día de Reyes, Gabo seguía averiguando sobre los Reyes Magos, llevó un día al papá al pesebre y le preguntó por los padres del Niño Jesús y porqué había nacido en un pesebre en la colina. El Papá le fue relatando, que ese pueblito se llamaba Belén, le habló de la Virgen María, de San José, de los pastores, de la mula y el buey, y de otros animalitos. De las dificultades para conseguir alojamiento y además le señaló que los Reyes Magos como era costumbre, al llegar a Jerusalén se reportaron donde el Rey Herodes El Grande, que al saber que venían en busca del verdadero Rey, les ordenó a los Reyes que al regresar le dieran noticias del lugar específico en el que se encontraba el recién nacido para ir a alabarlo, una tremenda mentira, era para lo contrario, para eliminarlo.
Gabo quedaba impávido ante estos relatos  ¡Oh...no puede ser! ya no eran los regalos lo que tanto le emocionaba, sino la historia de los Reyes Magos. También se entristeció snif...snif cuando supo que Herodes, al no tener noticias de los Reyes Magos, ordenó matar a todos los niños menores de dos años, los que se conocen como los Santos Inocentes
Gabo espero el 6 de enero por la llegada de los tres Reyes Magos, los que vienen de oriente con sus taparitas cargadas de…regalos y obsequios para los niños. Todos los días observaba en el pesebre la presencia de Melchor, Gaspar y Baltasar que guiados por la estrella llegarían a Belén para adorar al Niño Jesús.
Era una costumbre, que el cinco de enero los niños antes de dormir colocaran debajo de la cama o en el pesebre o en el árbol de navidad, una esquelita saludando a los Reyes y pidiendo que los Reyes depositasen allí sus presentes, como le hicieron a Jesús cuando fueron a conocerle y adorarlo. Gabo hizo lo propio. El consideraba que se había portado muy bien para merecerlo.
En principio, recordaba Gabo, en medio de su ingenuidad, nos traían algún juguetico; luego nos dejaban unas monedas para comprar chucherías, esto le emocionaba mucho porque podría adquirir helados, chupetas, caramelos, chocolates y toda clase de antojos.
Ese sueño se le hizo realidad aquella madrugada entre el 5 y el 6 de enero. Al levantarse encontró sus monedas en cantidad suficiente para hacer sus compras. Salió gritando para avisarle a sus padres quienes emocionados se abrazaron.
El 6 de enero fueron a misa de 9 de la mañana en la Iglesia del pueblo, era especial para los niños, se cantaron aguinaldos y villancicos pom, porrón; porrom, en honor a los Reyes Magos. Al finalizar la misa, salieron a la plaza y llegó la cabalgata de los Reyes Magos no en camellos, pero sí en caballos, una unidad móvil animaba el acto con música navideña "Ya vienen lo Reyes Magos, caminito de Belén...", los Reyes obsequiaban caramelos, pitos bambalinas y juguetes menores.
Era un día de alegría y de compartir con los niños entre familiares y amigos.
FELIZ DIA DE REYES!!



viernes, 28 de diciembre de 2018

FELIZ AÑO NUEVO!! RECUERDOS DE LA INFANCIA - N.G.RODRIGUEZ



¡FELIZ AÑO NUEVO! Cuento infantil de Néstor Germán Rodríguez

Llegó el último día del año, los cuatro hermanos que se llevaban tres años de diferencia cada uno, desde la mañana habían observado calladitos shhhh…shhhh cómo se hacían los preparativos para recibir el año en familia.  
La limpieza de la casa comenzó temprano, incluyendo los jardines y el solar.  A los dos mayores, Ángel y Néstor, les toco ayudar a limpiar el patio. La cocina estaba lista para calentar en el fogón con leña, las hallacas y bollos dentro de una olla grande. El pernil fue colocado en el asador de leña en varas cortas. La ensalada de gallina fue laboriosamente preparada de las manos de las primas mayores bajo la conducción de la abuela. Los dulces fueron hechos con anterioridad, destacando el de cabello de ángel, el de lechosa y el quesillo. Las frutas como la mandarina y las uvas estaban listas para adornar la mesa donde cabrían unos veinte comensales.
En la esquina de la plaza vendían los fuegos artificiales, Ángel, con apenas 12 añitos, fue con su padre y compraron un surtido suficiente, los triquitraques eran los más buscados. Lo saltapericos los más divertidos, los tumba rancho los más sonoros y las luces de bengala las más ligeras.
Néstor fue en horas del mediodía a la iglesia acompañando a su mamá para asistir a la exposición del Santísimo Sacramento del Altar; su mamá aprovecho para pedirle a la Virgen de Candelaria ubicada arriba del altar mayor por la salud de la familia, de manera especial por su suegra muy quebrantada; también observaron los preparativos para la misa de año nuevo a las 8 de la noche.
En la calle se notaba que la gente efectuaba las últimas gestiones del año. Néstor le pregunta a la madre porque tanto apuro de la gente y ella le responde, este corri corri, dentro de otras cosas, es para comprar las uvas del último día. Otros van a las tienda en busca de ropa interior amarilla que según dicen traerá buena suerte en el año entrante. Néstor se sorprende y exclama ¡Queeee! Muchas personas compran frutos secos como las nueces, el maní y el merey, los hombres están en busca de licores, entre otras razones.
Augusto y Eduardo pasaron el día en casa jugando con los primos visitantes.
Pasadas las 7 de la noche, ya vestiditos luciendo sus estrenos, el padre los llevó a la plaza que estaba iluminada y adornada, en un costado estaba el pesebre con el Niño Jesús, los fuegos artificiales se hicieron presente pum…pam…pum…pam, las campanas anunciaban la misa tam…tam…tam y la música navideña tun…turuntuntun…tun sonaba a volumen moderado por los altavoces. A esa hora más de uno estaba pasado de tragos y obligada a lo transeúntes a recogerse a su casa para evitar inconvenientes.
Ya de regreso a casa, Eduardo el menor tenía sueño zzz…zzz y fue acostado. Hasta el año que viene.
Los adultos conversaban y sacaban conclusiones, ya se iba el año viejo con sus memorias y agitaciones, y llegaría el año nuevo cargado de planes e ilusiones. Augusto escuchaba aquello. En la emoción de las últimas horas, al escuchar la famosa poesía de Andrés Eloy Blanco “Las uvas del tiempo” la tristeza contrastaba con la alegría:

“Madre: esta noche se nos muere un año.
En esta ciudad grande, todos están de fiesta;
zambombas, serenatas, gritos, ¡ah, cómo gritan!;
claro, como todos tienen su madre cerca…
¡Yo estoy tan solo, madre,
tan solo!; pero miento, que ojalá lo estuviera;
estoy con tu recuerdo, y el recuerdo es un año
pasado que se queda”.

La radio era el principal protagonista, la sintonía era total. Los presentes escuchaban música bailable y alegre, la más sonada era "El Año Viejo" en la voz de Tony Camargo.

Yo no olvido al año viejo
porque me ha dejado cosas muy buenas
hay yo no olvido al año viejo
porque me ha dejado cosas muy buenas
mira!
me dejo una chiva,
una burra negra,
una yegua blanca,
y una buena suegra.

La alegría la ponía la popular orquesta Billos Caracas boy que exhortaba al baile con su melodía de “Año Nuevo”.

Año nuevo, vida nueva
más alegre los días serán.
Año nuevo \Vida nueva
con salud y con prosperidad.
Entre pitos y matracas,
entre música y sonrisas
el reloj ya nos avisa
que ha llegado un año más,
las mujeres y los hombres,
un besito nos daremos,
entre todos cantaremos
llenos de felicidad,
vamos todos a cantar

Los adultos consumían bebidas espumantes, el vino y el ponche crema no podían faltar, era el preferido de las damas, y con los niños refrescos.

Ya cercana a la medianoche algunos de los familiares se preparan a practicar la clásica tradición de comer 12 uvas, una a una en la medida que suenan las campanadas, pidiendo 12 deseos para el año entrante.

Sobre las hora la radio coloca la canción "Faltan cinco pa' las Doce" de Néstor Zavarce,

Faltan cinco pa’ las doce
el año va a terminar
me voy corriendo a mi casa
a abrazar a mi mamá...

(Cantado) Faltan cinco pa’ las doce
el año va a terminar
me voy corriendo a mi casa
a abrazar a mi mamá...

(Hablado) Me perdonan que me vaya de la fiesta
Pero hay algo que jamás podré olvidar
Una linda viejecita que me espera...
En las noches de una eterna navidad...

(Cantado) Las campanas de la iglesia están sonando
anunciando que el año viejo se va...
la alegría del año nuevo viene ya
los abrazos se confunden si cesar...

Comienza la cuenta regresiva, 5, 4, 3, 2, 1 y suena el himno nacional, se escucha al unísono el grito de Feliz Año…Feliz año…Feliz año y se estrechan entre calurosos abrazos los familiares, amigos y seres más cercanos, representan un gesto de cariño para desearse entre todos que el venidero año sea muy feliz.

El 31 de diciembre es una noche llena de esperanza, sueños y deseos.

Los niños ya agotados después de todos los cohetones y muchos más que trajeron los invitados, y con la barriga llena, les llegó la hora de dormir.

¡Feliz año! Se escucha en la calle donde el vecindario se abraza.


viernes, 21 de diciembre de 2018

EL NIÑO JESUS: Nochebuena de navidad - Cuento Infantil - N.G RODRIGUEZ





EL NIÑO JESUS: Nochebuena de navidad

Eran como las 7 de la mañana, Ángel y Néstor habían regresado de la última misa de aguinaldo del pueblo. Oh sorpresa!!, al llegar a casa se encontraron con unos parranderos en el zaguán con instrumentos musicales como el cuatro, las maracas, el tambor, el furruco (con una vara alta con banderita), la charrasca y otros instrumentos, con una bandera que los identificaba, vestían franela amarilla y tenían una pañoletas rojal en el cuello y decían Pom…Pom…Pom: “Somos la Parranda Candelaria de Turmero// Somos la Parranda Candelaria de Turmero//Damos los buenos días con sincera amistad, Pom…Pom  //Venimos a cantar con mucho esmero// para desearles una feliz navidad// para desearles una feliz navidad//”.
Así seguían con sus versos improvisados. El padre buscó una botellita de pecho cuadrado que les obsequio. Los parranderos, algunos ya pasados de trago hip…hip, así como llegaron se fueron después de sus interpretaciones.
Augusto, el padre, le pidió disimuladamente a los niños, la carta al niño Jesús, donde pedían su regalo, esto para corroborar sus deseos. La carta debería ser colocada en sus zapatos nuevos debajo de la cama.  Ángel no vaciló, la bicicleta era la primera opción. Y con mucha picardía le dijo al Padre: Dile al Niño Jesús que no se equivoque. La lista se agrandó cuando pidió un guante béisbol y agrego también un balón de fútbol. Para Néstor no había dudas, el Triciclo fue la escogencia, también le comentó al Padre, ojo Papá, dile al Niño Jesús que es un Triciclo de los grandes; agregó un camión volteo de batería y una pista de carreras de carro.
Durante el día esperaron ansiosos, observando los movimientos del padre. Había algarabía en la casa, llegaron algunos familiares y se preparaban para la cena de navidad.


Las hallacas de la abuela estaban listas, más de doscientos se hicieron en total para estos días navideños, también se elaboraron más de medio centenar de bollos. La ensalada de gallina y el pernil al horno. El dulce de lechosa y el quesillo no faltarían, el pan de jamón debe buscarse en la tardecita en la panadería del Señor Magallanes. El Ponche crema no podía faltar, así como el vino y otras bebidas. Se calculaba un total de 30 comensales entre familiares y algunas amistades.
La radio todo el día estuvo sonando. El tocadiscos con su cantante agujita no dejo de entretener. Se destacaban los villancicos y aguinaldos: “Fuego al cañón//Fuego al cañón//para que respeten nuestro parrandón// (Niño chiquitito//Niño parrandero (bis…”.
Las flores de navidad no podían faltar adornado la casa y la mesa.
En medio de la bulla todos recordaban que los 24 de diciembre se celebra el nacimiento de Jesús de Nazaret, era un día de creencia religiosa. A la misa de media noche asistieron algunos de los familiares, era animada con música de aguinaldos y fuegos artificiales.
Después de la cena, los niños fueron acostados y la mamá Edita apagó la luz, clic. Estos dormían con un ojo abierto y otro cerrado. Hasta que el sueño los venció. Antes que el sol saliera ya estaban despiertos y asombrados se percataron que el niño Jesús les había dejado sus regalos. Emocionados gritaban y jugaban. Todo era alegría. Así eran las navidades. 
Ahora a esperar la llegada del Año Nuevo y de los Reyes Magos.

FELIZ NAVIDAD!!



viernes, 14 de diciembre de 2018

LAS MISAS DE AGUINALDO DE MI PUEBLO

LA MISA DE AGUINALDO




LA MISA DE AGUINALDO

Eran las cuatro y media de la madrugada del 16 de diciembre y la señora Juana llamaba a sus dos hijos para que fueran a la misa de aguinaldo, Ángel y Nelson no habían dormido mucho por la preocupación de levantarse temprano. Tenían 15 y 12 años respectivamente. Las campanadas ding…dong…ding y los cohetes pung…pang anunciaban el llamado. Presurosos y medio dormidos se vistieron llevando sus abrigos por el frío decembrino. Su mamá les dio un cafecito negro calientico. Cada uno llevaba un par de patines Winchester debajo del brazo. Temblorosos de frío brrr…brrr llegaron directo a la iglesia, muchos jóvenes estaban en la plaza. Esperando terminara la misa. Los minutos pasaban entre los aguinaldos y villancicos que entonaban Niño lindo…Niño de Belén…Niño lindo…desde lo alto del coro. El sacerdote explicaba en la homilía que las  misas de aguinaldo fueron establecidas en la iglesia por el Papa León XIII y explicó que estas misas se ofician dentro del tiempo del adviento y preceden la misa de Nochebuena. La imagen venerada en esta primera misa era la de María representada por una niña vestida que camino desde la puerta hasta el altar acompañada por niñitos como angelitos. Al día siguiente el personaje sería San José, luego los pastores, los Reyes Magos, la Mula y el Buey, hasta completar los personajes con el Niño Dios.

Al terminar el oficio religioso, Ángel y Nelson salieron mandados hacia la plaza, se colocaron los patines y comenzaron sus ejercicios de calentamiento, de repente ya estaban en carrera, se desplazaban por la redoma central especial para los menores, en la redoma principal se reservaba a los adultos, la velocidad era mayor.

Alrededor de la Plaza se colocaban ventas de arepitas dulces, empanadas, cafecitos y chocolates bien calientes que eran los preferidos. El ambiente era festivo, la música no se hacía esperar por los altavoces, se presentaban parrandas en vivo. En aquel entonces había menos delincuencia y más seguridad. Era como un reencuentro vecinal.

Los muchachos y muchachas hacían carreras en forma de trencito, otros daban sus primeros pasos de aprendizaje en patines. Se confundían varones y hembras. Los grandes hacían competencias a alta velocidad, era impresionante. También se observaban patinetas y hasta velocipedos para los pequeñines.

Como a las siete de la mañana, ya agotados, Ángel y Nelsón fueron con su Papá a comer arepitas dulces en el puesto de venta de la Negra Matea que con una habilidad impresionante amasaba y mezclaba la harina de maíz con papelón y en un sartén grande colocaba las delgadas arepitas que abombaban de inmediato, al servirlas agregaba un poquito de queso blanco llanero rallado. Los muchachos preferían acompañarlas con chocolate.

De allí a la casa para prepararse para la siguiente misa.

DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS






jueves, 13 de diciembre de 2018

PAPAGAYOS O COMETAS - Cuento Infantil - N.G.Rodríguez




El taller
El Señor Domingo tenía una fábrica de Papagayos, cometas o volantín como le dicen a este juguete volador construido artesanalmente y que vuela gracias a la fuerza del viento, allí Luisito que fue a comprar una de color azul y blanco que estaba exhibida en la ventana hacia la calle, observó como se elaboran las cometas, se utilizan varillas de caña de ázucar por ser las más finas, estas varillas se cortaban por la mitad y raspaba con un cuchillo la parte interior. Se utiliza una varilla  larga que se dobla en forma de arco y otra mediana para la división central de vértice a vértice. Se usa papel de seda de diversos colores y la pega Ega. Luisín le pregunta al Señor Domingo cómo se hacen? Este responde, que una vez cortado el papel con la forma del cometa que puede ser rectangular, redonda, o de otra forma como de avión por ejemplo, luego se pega la varilla central y  se dobla de extremo a extremo la otra varilla y se pegaba al papel; posteriormente se colocan las colas de unos veinte o más centímetros de largo para darle estabilidad y !Listo!. El Señor Domingo hacía cometas de diversos tamaños y colores. El las vendía con el cordel ya instalado como volante o freno, a cuyos fines se le abrían unos huequitos muy finos en la parte superior de la varilla central y en el centro donde se amarra el cordel, pabilo o hilo. Lo otro que se necesitaría eran los carretes de hilo para darle distancia en el vuelo.
El vuelo

Luisito y sus amigos se reunían en el patio de la casa para volar los papagayos, esperaban la hora que había viento e intentaban de varias maneras. Uno dejaba el papagayo como a diez o veinte metros y salía corriendo "Zas...Zas...Zas" para ver si agarraba vuelo. Otro niño ayudado por un amigo que le sostenía el papagayo salía corriendo para probar suerte si el papagallo cogía vuelo y despegaba a las alturas. Cuando había brisa no había problemas, apenas se encumbraba el papagayo, se le daba cuerda y el papagayo se elevaba. Algunos amarraban la cuerda a un objeto fijo y por minutos se sostenía a distancia la cometa. Cuando el papagayo se va en barrena,  y se viene en picada "Sui...Sui...Sui! puede ser por causa del fuerte viento pero también de fallas en el balanceo o por  las cuerdas o frenos. Cuando hay una brisa fuerte y coge vuelo hay que darle cuerda hasta estabilizarlo en el aire. El padre de Luisito más que los voladores les decía que deben  tirar suave el hilo para mantenerlo volando,y también para llevarlo de un lado a otro ladeando el brazo.
Los telegramas


Luisito echándosela ante sus amigos les dijo: Saben ustedes cómo se le envía un telegrama al papagayo? Los niños se sorprendieron, entonces Luisito les explicó que había que escribir el mensaje en un papelito, abrirle un agujero al papelito e introducirlo por la cuerda y a medida que hace los tirones a la derecha e izquierda, el papel va subiendo hasta llegar a la cometa. Este juego entretenía a los voladores durante mucho rato y significaba un descanso mental.

Colorín colorado, este cuento se ha acabado.


EL ASALTO AL TREN




El asalto al tren

La locomotora  se deslizaba por los rieles de la montaña sagrada a velocidad 

mínima, chucu, chucu, en la cabina de conducción iban dos hombres uniformados,

estaban atentos a la seguridad de la vía, en el vagón de carga estaban los miembros 

del grupo de Mineros de la Royal Company, eran quince hombres en total, trasladaban el 

producto del trabajo de veinte días, oro y diamantes en bruto. Les correspondía hacer sus 

entregas en el campamento de El Dorado, situado a más de cien kilómetros de distancia. 

 Los escuadrones de mineros iban armados hasta los dientes. Uno de aquellas personas 

era Panchito, hijo del capataz.

Cuando comenzaron a bajar ya eran casi las cuatro de la tarde. El cansancio se confundía

 con las ganas de llegar para encontrarse con sus allegados. Algunos miembros del 

escuadrón dormían plácidamente zzz...zzz. Cuando pasaban a baja velocidad por la 

tercera curva dela montaña, comenzaron los ataques inesperados de los asaltantes de 

caminos, estos  estaban ubicados  en la parte alta, portaban armas de guerra. Intentaban 

atacar a los maquinistas y los Mineros, estos se defendieron a plomo limpio pum...pum

Cuando abordaron al vagón en medio del tiroteo pam...pam aprehendieron a la tripulación 

y  al  capataz de los mineros. 

Panchito su hijo, que estaba escondido debajo de los asientos, y al darse cuenta del 

peligro, hizo uso de una  ametralladora y disparo , solo que las balas eran de cotufa 

clic...clic, en ese momento se despertó, todo había sido un sueño. 

miércoles, 12 de diciembre de 2018

EL BAR DE LA ESQUINA - RECUERDOS DE LA INFANCIA - N.G.RODRIGUEZ


El Bar de la esquina
Basilio era un niño de diez años, sus Padres lo mandaban al Bar de la esquina para comprar refrescos o las arepitas ovaladas rellenas de carne molida o esmechada, queso o jamón y otras variedades. Aquellas arepitas eran famosas, se tenía que hacer cola, las arepitas eran totalmente compactas, no se veía el contenido, las de queso tenían unos huequitos en la parte superior, las de carne molida eran redondas y así cada variedad tenía su característica o marca, se consideraban una tradición en el pueblo. El Bar de la esquina era un garito donde se jugaba de todo, desde domino hasta ruleta. A las doce del mediodía se abrían las puertas. Unas ocho mesas de domino estaban ubicadas en el local. Los jugadores de domino anotaban con una tiza en la misma mesa tanto quien era el salidor como los puntos acumulados de cada pareja, el golpeo a la mesa cuaz...cuaz, cuando se trancaba el juego se “los  escuchaba en la plaza. Las apuestas eran desde el pago de las bebidas de parte de quien perdía la tanda de cien tantos hasta determinada cantidad bolívares. En otras mesas se jugaba “ajíleI” y treinta y uno, los jugadores estaban más concentrados o menos alborotados. Normalmente los mirones se ubicaban alrededor de las mesas, de repente algún jugador gritaba "mirones son de palo” para evitar las señas o las muecas. En otras mesas se jugaba “Las gallinas y el zorro”, damas, dados y hasta ludo si era posible. En la parte de adentro, tapado con una cortina, funcionaba el casino clandestino, “la rueda de la fortuna” era el mas atractivo, la bolita se lanzaba a la rueda giratoria numerada. El paño con los números y las apuestas de pares e impares de color verde recibía las fichas en cada jugada. Otro juego que para jugar había que hacer cola eran las famosas maquinitas traga-niqueles, habían dos en un rincón. Los viciosos debían comprar fichas en la caja y al introducirla le daban a la manilla hacia su cuerpo. Cuando las figuritas de frutas coincidían, lo llamaban  macuare, como le explicaron a Basilio unos conocidos que estaban allí, mientras esperaba por sus arepitas, entonces Basilio escuchaba el timbre !Rin, Rin!, anunciando la salida de muchas monedas como premio de la traga-niqueles.  

La pelea

La barra del Bar era larga, los hombres pedían desde caña clara hasta brandy, pero lo que mas se bebía era cerveza, hip...hip, las mesas se llenaban de envases ya consumidos. Por esa razón, ya después de las cuatro de la tarde los borrachitos no podían más y el ambiente era tenso. En medio de discusiones triviales cualquier ofensa de palabras o de mala mirada concluía en una trifulca. Basilia espero sus arepitas eran las seis y cuarto de la tarde, en ese momento observó que un señor empujo a otro y se retaron, salieron  por una  de las puertas del local y se comenzaban a caer a pescozones, rodaron por el piso de la calle en un forcejeo, de repente uno de ellos grito y dijo: Mi oreja…mi oreja y se levantó furioso, el contrincante le había mordido ñac...ñac y había arrancado una parte del lóbulo de la oreja que estaba en el piso de la carretera donde el tráfico se había interrumpido. El hombre se tocaba la oreja y mas enfurecido se avalancha contra el otro individuo, en ese momento llegó un policía, tratando de separarlos de manera infructuosa, mas bien recibió un impacto. El Policía sacó el arma de reglamento y  disparó al aire, provocando la reacción de los contrincantes. Los espectadores separaron a los contrincantes y cada quien se fue a un extremo de la calle. Basilio había observado aquella riña callejera desde la primera fila, silenciosamente se regresó medio asustado a su casa
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